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Al modo de los ríos

Miércoles, 27 de Enero de 2010

 

 nocturno

El dios que ve el futuro esconde el desenlace en una noche espesa; ordena las cosas del presente con ánimo sereno; el resto es arrastrado al modo de los ríos.Y si un mortal se angustia más de lo debido, ríe. Horacio

1.

Y claro, si el cafetín de Discépolo era la universidad,

la esquina,

el espacio mítico de la cita con la primera barra,

la iniciática,

la fraternal,

fue la escuela primaria.

Y desde allí,

desde aquel arcano,

cualquiera fuera el lugar del mundo

o del tiempo

en el que estuviéramos (estemos)

-atravesando como el grito de Tarzán la inmensidad de la selva-

siempre nos llegaba (nos llega)

su reclamo.

Puerta a los descubrimientos abismales, la vida.

Velo de las confesiones,

Coincidencia de las elecciones que creímos y

–cumplidas o traicionadas-

se probaron eternas.

Y seguimos allí:

Somos ese desconocido en algún sitio del hombre que somos.

Todos.

Quien sabe en que transcurso o en que estrella.

Pero todos.

2

Porque ya se consumió el cigarrillo del intervalo

y mi vecinita tiene los ojos de haber llorado

la primer cinta era de amor y tenía un final triste…

y aunque no lloro comparto su conjoga,

su anhelo

ese que ya va a pasar

pero que, por más vida que pase, no pasa

se queda a vivir,

con nosotros.

Veinte años no es nada, ya se sabe.

Ni treinta, ni setenta,

y cuando el cantor lleno de sueños

- se llama Alberto, como yo –

en un atardecer salpicado de melancolías y golondrinas,

retorna al principio de esta historia,

nos encuentra igualitos.

No faltan ni los que no están.

Y después

una leve caída de la luz y las voces y las risas

parecida a la lenta pero inapelable bajante de un río

nos arrastran a todos.

y con la misma discreción

-una a una- se borran las imágenes en las sabanas

de los viejos biógrafos.

Las del “Armonía” del Once.

Las del “Pablo Podestá” del Parque.

Las del “Cecil” de la calle Defensa.

Y se quedan los sueños

y a ellos

regresamos los que fuimos.

3

Y la primera es una que nos devuelve todo,

lo que el viento, año a año, se fue llevando,

hasta que

-al final-

la chica se enamora de King-Kong.

En la segunda descubrimos que la vecinita

(la de los ojos de haber llorado)

es Gene Tierney y  nosotros Gardel,

consecuentemente, le robamos un beso.

En la tercera paseamos con Cyd Charisse por Central Park

¡Y qué livianos somos, qué ágiles!

bailamos en la oscuridad

¡Pero cuantos fuegos de artificio se disparan detrás de los párpados apretados!

¿Basta que un hombre cierre sus ojos

para que nadie, nada pueda alcanzarlo ni herirlo?

¿Quien fue el que dijo que allí sucede una invención tan poderosa como la vida

y que esa noche paulatina que instauramos es como un despegue

y que, entonces,

en las gastadas sabanas y en el alma

ocurre una historia

única?

4

Toda desmesura es lunar o lunática

también la ferocidad y la belleza

y la fugacidad

y hasta las leyes físicas, la lógica

y la pirueta peligrosa de cada día

y la porfiada rutina

pero sobre todo el porfiado amor

y, peor aún,

la fidelidad.

Entonces

desde aquel lejano aprendizaje

desde ese arcano

-convocados por el grito de Tarzán

y toda la química sagrada-

nos desconocemos absolutamente

como corresponde

a tan viejos y queridos

camaradas

26/27 de enero de 2010 (71 años)

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  1. Jueves, 28 de Enero de 2010 a las 16:49 | #1

    Como resuena tu voz en mis oidos cuando te leo – Es como un eco de mi niñez! No importa si envejeciste – o creciste – tu voz sigue siendo la de un padre adolescente y tiene como banda de sonido la púa raspando persistente sobre la pasta de un disco metálico: montaje.

  2. marina
    Sábado, 30 de Enero de 2010 a las 10:39 | #2

    hermoso como el dolor. me hace añorar edades y rincones en los que no nunca estuve , rios en los que estuve, puedo estar -cada vez que cierre los ojos- y a los que volveremos

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