Categoría : Poesía

Artículos sobre poesía – quizás, algún día, poemas…

¿Entonces porqué no tomar todo de mí?

Cantaba mejor que el saxo de Lester Young, quizás porque nunca sintió que estaba cantando,
creía estar tocando una trompeta o un saxo:
“Lo que sale es lo que siento. Odio las canciones en línea recta. Tengo que cambiar los tonos y ajustarlos a mi propia forma de entender la música. Esto es todo lo que sé”.
Me enamoré de ella (en secreto) a los trece años, escuchando su versión de fine and mellow
“El amor te hará hacer cosas
Que sabes que están mal”
y era cierto.
Cuando encontré una foto suya, lo que era enamoramiento se transformó en una pasión desenfrenada.
Ahora sé que, desde entonces, no dejé nunca de buscarla.
Quería que, en exclusividad, me susurrada bajito al oído:
Embrace me, my sweet embraceable you
Embrace me, you irreplaceable you.
Y decirle una vez más que la amaba.
Pero sabía que ella me contestaría como siempre:
No me amenaces con amor, cariño. Vamos a ir a caminar en la lluvia.

DoDo

mas alice
(Un catorce de enero, pero de 1898, Lewis Carroll salió de aquí)
“¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? -Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el Gato. No me importa mucho el sitio, respondió Alicia. Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, le contestó el Gato.”
“…Alicia nos fue relatado en una tarde de verano en la que el sol era tan ardiente, que habíamos desembarcado en unas praderas situadas corriente abajo del río y habíamos abandonado el bote para refugiarnos a la sombra de un almiar recientemente formado. Allí, epetimos nuestra vieja frase: cuéntenos una historia, y así comenzó su relato, (…) Algunas veces para mortificarnos o porque realmente estaba cansado, el Sr. Dodgson se detenía repentinamente diciéndonos: esto es todo, hasta la próxima vez: ¡ah, pero esta es la próxima vez!, exclámabamos o y mis hermanas al mismo tiempo”

Alicia está medio dormida y se da cuenta de que su gatito kitty ha desarmado el ovillo de lana (¿O de luna) Ella ya sabía por la lectura de un libro de poesía invertidarmado el ovillo de lana (¿O de luna) Ella ya sabía por la lectura de un libro de poesía invertida, “el Galimatazo” que “qsardecía y las pegájiles tovas giraban y scopaban en las humeturas” y esa es la razón de que le siga el rastro al conejo blanco, por eso se desliza por el profundo túnel horizontal que súbitamente se convierte en un pozo vertical sin asideros y Alicia, cae, cae, cae, y mientras cae recuerda y se despide para siempre de Kitty y se pregunta si el túnel llegará a las “antipáticas”, (como en realidad se llaman “las antípodas” y se bebe el contenido de la botella, porque la botella se lo ruega y también un pastel que le ruega que lo coma. Después –como todos nosotros- debe atravesar un mar de lágrimas en el que casi se ahoga, pero la salva un ratón. Siguiendo el consejo de una oruga azul que está sentada sobre una seta gigante fumando un narguile, acepta una invitación que le acaban de acercar dos lacayos (uno con cara de rana y otro de Pez) y se va a jugar al croquet con la duquesa y la Reina de Corazones en cuyo palacio le sonrisa el gato de Cheshire y ella le devuelve la sonrisa y -tras una partida en la que se usaron erizos en vez de bolas (que aprovechaban la mínima ocasión para escapars) y flamencos en lugar de mazos con los que debían impulsarse los erizos hacia los arcos formados por las figuras de un mazo de naipes- ya cansada de los gritos destemplado de la Reina que no se cansa de ordenar que le corten la cabeza a todo el mundo, se marcha a la casa de la Liebre, y con el Sombrerero y un Lirón disfrutan, Five O’Clock, de un té en el jardín en el que las flores hablan. La flor principal, un Lirio, establece con la niña una relación de flor a flor: Mientras tanto Tweedledee (el gemelo de Tweedledum, recita el poema titulado “La Morsa y el Carpintero” (que narra cómo una morsa y un carpintero que se pasean por la playa convencen a unas ostras para que acudan a su cena, y así poder comérselas) y, de pronto, un gigantesco Cuervo Negro lo cubre todo, y Alicia se aleja corriendo del lugar y llega hasta una barca desde la que recoge los juncos fragantes de la orilla del agua. Pero en el mundo del Espejo, dice la Reina Blanca, todo ocurre desde adelante hacia atrás y Humpty Dumpty aprovecha para ilustrarla sobre el significado del poema del “Galimatazo” y, de paso, sobre los “limazones”, los “borogobios”, las “rantas” y muchos otras especies de la fauna del espejo. Pero ya aparece el Rey Blanco con sus soldados, (menos cuatro que están jugando al ajedrez) “¡Como me gustaría a mí tener tanta vista! ¡Ser capaz de ver a Nadie!” dice Su alteza imperial y aclara que necesita dos mensajeros: Hatta y Haigha, “uno para ir y el otro para venir” y cuando, sin darle tiempo de reaccionar, el León y el Unicornio, se instalan amenazadores uno a cada lado, se demuestra como es, el rey en una partida de Ajedrez en la que nunca podría alcanzar a su cónyuge, la Reina Blanca, ya que, como todas las reinas de ajedrez, ella se mueve demasiado rápido y se mantiene en demasiadas casillas por delante como para que él pueda adelantarla, y esa es la razón por la que a Alicia transportada a la séptima casilla, la última antes de convertirse en Reina, se come a la Reina, da jaque al Rey, salta a la octava casilla, y se corona,  que es como si despertara. Entonces se pregunta ¿Quién lo ha soñado? “El Rey Rojo fue parte de mi sueño…, pero también yo formé parte del sueño del Rey Rojo” Eso la convence, anima y la empuja a aventurarse, finalmente, en Tierrafuera, desde donde se embarca con Silvia y Bruno en busca del Snark. Ellos conforman con Baker, Banker, Barrister, Billiard-Maker, Boots , Bonnet-Maker, Broker, Butcher y Beave, la tripulación del Capitán Bellman , quien, a babor, mientras el sol se pone, mira a Oriente y le dice: ni los snarks se comen a los Boojums, ni los Boojums a los snarks y agrega: nunca dejes de escuchar una historia infantil. Tómala, y con una mano suave, déjala para siempre en la banda mística de la Memoria, como la guirnalda de flores marchitas del peregrino arrancadas en una tierra lejana.

…y, naturalmente, continúan y continuarán extrañándolo: Alice Lidell y sus dos hermanas,  el Conejo Blanco, la Duquesa, El Sombrerero, el Gato de Cheshire, Humpty Dumpty, la Oruga azul, la Reina de Corazones, la Reina Roja, la Reina Blanca, la Falsa Tortuga, Tweedledum, Tweedledee, la Liebre de Marzo, Meriendaposa, el mosquito, el pequeño ciervo, Rey Rojo, Mamá Oca, Dinah, Kitty, El capitán Bellman, Baker, Banker, Barrister, Billiard-Maker, Boots , Bonnet-Maker, Broker, Butcher, Beave, los Snarks, los Boojums, Silvia, Bruno, Lady Muriel y su Doctor enamorado, el alcalde, y hasta el Vice alcalde y el Canciller, los invitados al banquete del emperador Kgovjni y sus los pensionistas de Chelsea, las tejedoras de os cuento que enmarañó un diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor que tartamudeaba y se llamaba Do-Do.

Titirimundi

“El viejo mundo se muere.
El nuevo tarda en aparecer.
Y en ese claroscuro surgen los monstruos”

(Antonio Gramsci)

O podría ser
que los ojos hechos a la oscuridad
infieran y hasta distingan
una línea hipotética,
una divisoria de sombras y luces,
un claroscuro espurio.

Porque, como vemos,
la agonía del viejo mundo sucede
largamente,
y que después haya después
es apenas una conjetura
¿Quién sabe, me pregunto,
cuando algo es?
¿Quién, que ya no fue?
¿Quién, que alguna vez será
o que , como la mayoría de los hombres
y sus esperanzas,
no pasará por la tierra inadvertida?

Entonces
-una hipótesis plausible-
cuando el viejo mundo finalmente muera
será como dormir sin soñar
sin despertarse nunca.

Y el mundo recién venido
un viejo quebrado por el viaje
una ruina amnésica
y la línea entre las luces y las sombras
para sus ojos lagañosos,
Indiscernible.

Conclusión:
El claroscuro, la pausa
Podría referir, entonces,
a los gusanos de la muerte
ocupados en disponer una asepsia definitiva.

Un día como este, algo más tarde

Hace un año volveré,
me quedaré callado
y el silencio sabrá qué responderme.
Lo otro, lo demás,
lo olvidé
o nunca
o todavía
en tiempo alguno.
También ignoro donde ocurría aquello
un día como hoy, quizás más tarde,
o algo más temprano,
o si hace un año ocurrirá.
Reviso lo andado,
cada rincón del viaje,
minucioso
bolsillos, estantes, armarios, cajones.
Está lo que hay:
un día igual a hoy, algo más tarde
o un poco más temprano,
de hace un año cuando vuelva
Y yo aún trataba de entender.

Género chico

cementerio-taos-puebloEl Ramón se murió de noche,
pero como estaba dormido
no se dio cuenta.
Por eso se levantó, tempranito,
como siempre.
Entonces su mujer le contó
que se había muerto a la noche
y que tenía que volverse a la cama.
El consoló a su viuda,
-a los dos les gustó consolarse de mañana-
y después,
como si fuera domingo,
aprovechó para remolonear
otro ratito,
mientras la patrona
le cebaba unos mates.

A los compadres que llegaban al velorio
les iba dando el pésame uno a uno,
y a la mañana siguiente
pidió que lo dejaran ir a pie
hasta el camposanto.
Quería –dijo- echarle una última
miradita al cielo, a los árboles
y sentir el viento en la cara.

No habían terminado de bajar el cajón
Y Ramón ya sentía una modorra agradable,
Escuchó todavía algúno que otro llanto,
adioses apagados
y un Tempus fugit
que dijo algún paisano.

¡Qué pereza! pensó
Y ya no supo
de los terrones que golpeaban la tapa
como alguien que llama a la puerta.