Archivo

Archivo para la categoría ‘Poesía’

La blanca mota de lana

Sábado, 17 de Abril de 2010 alberto Sin comentarios

La blanca Mota de lana blanca lana
viajaba
por el viento viajaba por la nieve viajaba
por los blancos copos de nieve que el viento empujaba viajaba
la blanca Mota la mota blanca de lana lana
y la nieve de blanco la manchaba pero nadie notaba la mancha blanca de nieve en la mota de blanca lana lana
y a la pobre mancha de nieve blanca nadie miraba
y a la pobre mota de blanca lana lana nadie limpiaba
y la mota y la mancha lloraban
y una torcaza blanca que pasaba
sintió en su alma que era -¿adivinan?- blanca blanca blanca
sintió una enorme pena por la lana lana
por la mota mota
por la nieve nieve
sintió una enorme blanca pena por la mancha blanca blanca
como el alma de la torcaza blanca
y quiso la torcaza blanca quitar la mancha blanca de nieve blanca de la mota blanca de blanca lana lana
y la quitó y vió que no era nada
y que a nada la había quitado de la nada
porque nada era lo que nada manchaba
y después trató de alejarse
pero era inútil
¿porque como hace uno para alejarse de nada
sobre todo si el que de nada se aleja es nadie?

Categories: Poesía Tags:

Al modo de los ríos

Miércoles, 27 de Enero de 2010 alberto 2 comentarios

 

 nocturno

El dios que ve el futuro esconde el desenlace en una noche espesa; ordena las cosas del presente con ánimo sereno; el resto es arrastrado al modo de los ríos.Y si un mortal se angustia más de lo debido, ríe. Horacio

1.

Y claro, si el cafetín de Discépolo era la universidad,

la esquina,

el espacio mítico de la cita con la primera barra,

la iniciática,

la fraternal,

fue la escuela primaria.

Y desde allí,

desde aquel arcano,

cualquiera fuera el lugar del mundo

o del tiempo

en el que estuviéramos (estemos)

-atravesando como el grito de Tarzán la inmensidad de la selva-

siempre nos llegaba (nos llega)

su reclamo.

Puerta a los descubrimientos abismales, la vida.

Velo de las confesiones,

Coincidencia de las elecciones que creímos y

–cumplidas o traicionadas-

se probaron eternas.

Y seguimos allí:

Somos ese desconocido en algún sitio del hombre que somos.

Todos.

Quien sabe en que transcurso o en que estrella.

Pero todos.

2

Porque ya se consumió el cigarrillo del intervalo

y mi vecinita tiene los ojos de haber llorado

la primer cinta era de amor y tenía un final triste…

y aunque no lloro comparto su conjoga,

su anhelo

ese que ya va a pasar

pero que, por más vida que pase, no pasa

se queda a vivir,

con nosotros.

Veinte años no es nada, ya se sabe.

Ni treinta, ni setenta,

y cuando el cantor lleno de sueños

- se llama Alberto, como yo –

en un atardecer salpicado de melancolías y golondrinas,

retorna al principio de esta historia,

nos encuentra igualitos.

No faltan ni los que no están.

Y después

una leve caída de la luz y las voces y las risas

parecida a la lenta pero inapelable bajante de un río

nos arrastran a todos.

y con la misma discreción

-una a una- se borran las imágenes en las sabanas

de los viejos biógrafos.

Las del “Armonía” del Once.

Las del “Pablo Podestá” del Parque.

Las del “Cecil” de la calle Defensa.

Y se quedan los sueños

y a ellos

regresamos los que fuimos.

3

Y la primera es una que nos devuelve todo,

lo que el viento, año a año, se fue llevando,

hasta que

-al final-

la chica se enamora de King-Kong.

En la segunda descubrimos que la vecinita

(la de los ojos de haber llorado)

es Gene Tierney y  nosotros Gardel,

consecuentemente, le robamos un beso.

En la tercera paseamos con Cyd Charisse por Central Park

¡Y qué livianos somos, qué ágiles!

bailamos en la oscuridad

¡Pero cuantos fuegos de artificio se disparan detrás de los párpados apretados!

¿Basta que un hombre cierre sus ojos

para que nadie, nada pueda alcanzarlo ni herirlo?

¿Quien fue el que dijo que allí sucede una invención tan poderosa como la vida

y que esa noche paulatina que instauramos es como un despegue

y que, entonces,

en las gastadas sabanas y en el alma

ocurre una historia

única?

4

Toda desmesura es lunar o lunática

también la ferocidad y la belleza

y la fugacidad

y hasta las leyes físicas, la lógica

y la pirueta peligrosa de cada día

y la porfiada rutina

pero sobre todo el porfiado amor

y, peor aún,

la fidelidad.

Entonces

desde aquel lejano aprendizaje

desde ese arcano

-convocados por el grito de Tarzán

y toda la química sagrada-

nos desconocemos absolutamente

como corresponde

a tan viejos y queridos

camaradas

26/27 de enero de 2010 (71 años)

Categories: Poesía Tags:

Único amor Únicas Ceremonias

Jueves, 5 de Noviembre de 2009 alberto Sin comentarios

Y durante  su agonía Tycho Brahe repetía obsesivamente:

“Ne frusta vixisse”,  que nadie piense que viví sin sentido.

por el barrio en cochecito

Ya pasaron

ya son memoria

la inmensa mayoría

de los puentes

y la lágrima azul

más intensa que inmensa

antes de ser olvido

brilla como una nova.

El pasado

-país extranjero

en el que Ulises

se olvidó de la patria-

Y ella

la osa, la maga

-único amor únicas ceremonias-

es el don

la llave de las cosas

entre las cosas

sobre las mismas cosas

hecha con fragmentos de cosas

del sentido de cosas

que son o no,

ya no.

O creímos

y nunca fueron

o fueron invisibles

e inasibles

como las mil historias

y sus reflejos

en las mil noches

y una noche

que bien puede ser ésta

descifrada

entre

líneas tortuosas

o derechas

como la escritura

de dios,

convocada

por nuestra

incoincidencia

en el tiempo y el espacio

de la osera

el territorio protector

la cueva mítica

al viejo resplandor

a la benigna música

a la dulce rutina

a la persistente pasión

al amor obstinado

y su enigmático

espiral sin huellas.

(De “Únicas ceremonias” – Buenos Aires, Mayo 2003;

Ed. Ciclo de poetas del 60 gobBsAs)

Categories: Poesía Tags:

Ars Poetica

Domingo, 25 de Octubre de 2009 alberto Sin comentarios

juego de espejo 1) Ficción o no-ficción, la escritura, siempre, exige un acerca­miento a la realidad extraordinariamente cauteloso. La literalidad, por ejemplo, produce ocasionalmente efectos sorprendentes de invero­similitud y barroquismo, pero lo realmente grave es que también in­troduce la sospecha de que, detrás de esos efectos, hay un autor torpe y maniqueo. Los hechos , tal como sucedieron, necesitan, aquí y allá, algunos trucos distractivos, si se pretende que el lector los crea.

Como para muestra sobra con un botón, revisemos una cita tex­tual de Wayne Smith, que era agregado en la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires durante el período previo al golpe contra el gobierno de Isabel Martínez. Es ésta: "Recuerdo una recepción en enero (1976), donde había muchos militares. Y cuando alguien comenzó a hablar del asunto, la esposa de uno de ellos dijo: Por favor, no se les ocu­rra dar el golpe antes de que nos vayamos a Pinamar. Después hagan lo que quieran…".

DSC02414

2) Irritado, agobiado por la ineptitud del escritor al que debía adaptar, así se lamentaba Ferdinand Zecca, director de películas del período primitivo del cine y, dato éste muy importante, jefe de producción de Pathé, en una conversación con Michel Carré: “Estoy rehaciendo a Shakespeare. ¡Cuántas bellas cosas dejó de lado ese animal! (puede haber sido también en una carta, o en una entrevista -no lo recuerdo con seguridad- pero el dato está en “Ferdinand Zecca et les anonymes” de Maurice Bessy y Lo Duca).

  3) ¿Es en “Sobre la conquista del fuego” donde Freud dice que Hamlet, al no ultimar a Claudio, aún sabiendo que éste ha asesinado a su padre, indica un retroceso de la antigua vitalidad del mundo (y una profundización mayor del alma humana a medida que se desarrolla el hilo de la civilización) con respecto a Edipo que sí mata a Layo?

¿No está ya todo eso en Nietzche? Recuerdo aquello de “La naturaleza es cruel con su serenidad y cínica con sus auroras”

Tres variaciones sobre un tema único:

* El arte británico de los años 90 estuvo dominado por la generación de los YBA ( Young British Artists), la mayoría de sus integrantes provenía del Goldsmith college of arts de Londres y sus exposiciones, realizadas en la Galería Seatchi, obtuvieron una extraordinaria cobertura en los medios. La estrella del grupo resultó Damian Hirst, quizás porque fue reconocido internacionalmente como el artista vivo mejor pagado, pero ahora quiero ocuparme de otro de sus miembros, apoeMartín Creed, quien obtuvo en 2001, a los 33 años de edad, el prestigioso premio Turner otorgado por la Tate Gallery de Londres. La obra que mereció la distinción se titulaba Work Nº 227: Lights Going On and Off y consistía en una sala vacía. Alternativamente uno tubos de neón ubicados en su techo, se encendían y se apagaban. Así se mostraba e inmediatamente se ocultaba lo que allí había: Nada.

* En una pausa -durante la escritura, en 1999, de “El fin y los medios”, un juego libre sobre “La Mandrágora” de Maquiavelo- leí en “Clarín” que un empresario japonés pidió que su a muerte cremaran, junto a su cadáver, un cuadro de Van Gogh que le había costado ochenta y dos millones de dólares. Entonces anoté en un borde: ¿No termina esto con cualquier ilusión del arte como patrimonio de la humanidad? ¿No reconfigura la figura del artista-sirviente?

* Habían trascurrido ya tres días de encendidos y, ocasionalmente, brillantes intercambios, y el Foro Internacional de Dramaturgos que se celebró en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires en noviembre de 2002, discurría ya hacia su final. A mi se me había encargado que ensayara algunas síntesis de tanto y tan generoso aporte. ¿Quedaba algo para añadir? Se había hablado de todo, o casi de todo. Sin embargo, algo me decía que habíamos descuidado algo, y no precisamente un detalle menor. O quizás estaba equivocado y para mis colegas se trataba, en efecto, de un detalle menor. “Por alguna razón- dije-quizás por la vehemencia con la que los nuevos dramaturgos defendieron la potencialidad de todos los agentes del hecho teatral como productores de dramaturgia, superior, frecuentemente, a la del propio autor del texto; me llamó la atención su falta de énfasis respecto a la función del público en ese esquema creativo: fue mencionado (el público, digo) al pasar, con desgano, y a raíz de una pregunta, y aceptado, prácticamente como una fatalidad del código emisor-receptor”.

Categories: Poesía Tags:

Confusión de la noche

Miércoles, 7 de Octubre de 2009 alberto Sin comentarios

 

Los dos elementos, hielo y llama, no están quizás tan alejados uno de la otra como se piensa: ¿hay tantos grados entre ellos?. Todo se toca. Nos bañamos en julio en el río que helará el champagne en enero, y los trozos congelados que quedan, fundidos en la primavera, constituirán el agua bien tibia del mes de junio. Gustave Flaubert (Carta a Luisa Colet, Ruan, principios de 1847)

image

¿Recuerda usted la casita

de la calle Balbastro?

¿y la ventana iluminada

contemplada desde

el patio lleno de oscuras plantas?

Y si hubiera podido ver usted

tras los cristales

al amor esperando

y a su anómala soledad

¿no le habría extrañado

la inutilidad de aquella noche

tan sin ella,

su confusión de hemisferios,

su extravío?

¿Qué estrella leyó

las palabras ocultas?

todo se ha abierto

como una pagina nueva

y diáfana

-y piensa él-

ya compartíamos el amor

ahora aturdimos al tiempo

y enloquecimos sus agujas

una mitad del corazón se hiela

y la otra se abrasa

y también a la noche mas larga

la confundimos

y a la más breve

aunque las noches

todas

son eternas

siempre yo estaba despierto

y las palabras se me entregaban

pero yo no a ellas

porque ninguna otra cosa

solo mi amor

ninguna otra

subsistía en el mundo

para ser dicha

ninguna

que la obstinada

la temida y convocada

recurrencia

oh, música y luz flameante

aliento y forma

amor, dolor e instante y eternidad

y cada sonido

cada momento

y cada uno

sus sombras

sus silencios

y el espacio incierto

el trastorno

como si la creación

hubiera retornado a su antes

y pudiera

ser cubierta de nieblas nuevamente

(como si aun increados

pero ya

con toda la memoria de nosotros)

como si el lado derecho

de la cama

acechara para engañarme

por ese hábito que es amor

y a la luz de la luna

o al ruido oscuro de la lluvia

me acercara a la cama

lleno de temor

de encontrarme allí solo.

Oh, epifanía y don

pasión y sentido

memoria, cifra y sustancia y tiempo

¿Se acuerda usted

entonces

de las notaciones secretas,

de las furtivas señales en el bosque

hacia la osera?

 

(De “Únicas ceremonias” - Buenos Aires, Mayo 2003;

Ed. Ciclo de poetas del 60 gobBsAs)

Categories: Poesía Tags: