El río

1)
Durante los últimos setenta años
Me he entregado a algunos sueños extraños
que resurgen, cada tanto,
diáfanos.
Y he aprendido que la verdad y la mentira
-nos guste o no-
siempre son verdad.

2)
Durante los últimos setenta años
me lleva la corriente de un río
y aunque intento no ser arrastrado
peleo con desgana
ya que estoy convencido del fracaso.

3)
Sé (en el sueño)
que el río que me llevará consigo
para ahogarme
es el mismo río de sueños anteriores
y, sin embargo,
en el sueño no recuerdo
haberlo soñado alguna vez.
Y ese es el sueño:
Uno que no recuerda un río al que, sin embargo,
reconoce haber soñado en  otros sueños.

4)
Del encuentro de la mentira y la verdad
-nos guste o no-
Siempre resulta una mentira.
Entonces
para no escribir escribo
y mientras pienso en escribir alguna vez
escribo,
y así, quizás, pueda no hacerlo
aunque sé que lo haré.
para ya no tener que escribir
porque no hay manera de silenciar el silencio
porque traspasado su límite
hay aún más silencio para silenciar.

5)
Durante los últimos setenta años
me he entregado a algunos desvelos extravagantes
que resurgen, cada tanto,
borrosos:
Imaginarme vivo, por ejemplo.
La verdad y la mentira
Son dos rectas paralelas
que se cortan en el infinito:
en un punto impropio

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