La ciudad

Quise irme lejos
a una ciudad desconocida
y dejar ésta atrás.
Definitivamente.
Esta rutina de mi alma
horizonte leproso
costumbre de nada
nada de memoria
tumultuosa soledad
esta afanosa nada.

Pero nada de nada
no hay para mi otras.
Otras ciudades, digo.
Otras engañosas luces
Otros arrabales.
Otros ríos.
No hay para mí
puentes, barcos, caminos.
Mire adonde mire
vaya adonde vaya
se quedará conmigo.
Huidas y retornos por las mismas calles
Siempre.
Y en ellas
en su empedrado gastado
por tanta  ida y vuelta sin sentido
nada más.
Y después nada.
Porque no hay para mí otras ciudades.

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