
Y aprenda, por fin,
que estoy rodeado de muertos
que se van, regresan
y vuelven a irse,
o que nunca se fueron
y los lloré inútilmente
o fingieron estar
y dilapidé mi amor,
que todo esto es demasiado simple
para que yo lo entienda,
que, y eso sí que lo sé,
cuando me toque a mí
no volveré,
lo juro.